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Oportunidades del cambio: el paraguas y el arca

El pasado sábado se produjo en Salamanca la presentación por parte de una de sus autoras, Barbara Yuste, del libro “Emprender en Periodismo”, durante la charla en la que participaron profesionales de diversas generaciones se pudo constatar la imperiosa necesidad de reinventarse y encontrar modelos nuevos que permitan a la profesión periodística sobrevivir en el siglo XXI, cumplir su importantísima labor social y seguir “contando historias”. Pero aunque ésta sea una de las profesiones más afectada por el doble tsunami que ha supuesto la crisis económica en nuestro país y la disrupción causada por las TICs se recordó de forma muy pertinente que desde luego no es la única.

La industria editorial, la música, el cine, los hoteles, los vuelos… y últimamente el transporte —la polémica entre nuevos sistemas como Uber y el sector del taxi y de los autobuses ha estado de forma destacada en los medios de comunicación europeos durante las últimas semanas– se han visto también afectadas estructuralmente por la aparición de nuevas tecnologías. Antes o después prácticamente todos los sectores de nuestra sociedad y la forma en que vivimos se verán obligados al cambio y además a uno con una velocidad vertiginosa.

Ante esta constatación, de que lo único que permanece es el cambio, me gustaría destacar y recomendar un muy interesante artículo que recoge The Economist en su edición del 14-20 de junio en el que analiza cómo muchos negocios tradicionales están adaptándose con éxito en la “era de la innovación disruptiva” y además muchos lo están haciendo basándose en la vuelta a los principios nucleares de su industria, profundizando y expandiendo las señas de identidad que les han proporcionado décadas, cuando no siglos de éxitos.

De todos los ejemplos que recoge el artículo me gustaría destacar el de la industria suiza de la fabricación de relojes que logró superar la difícil batalla con los relojes digitales baratos y multifunción empleando dos interesantes vías, la primera, encarnada por Swatch a través del diseño convirtiendo productos de un precio asequible en objetos de moda y la otra, la empleada por las grandes marcas que todos conocemos, transformando un objeto cotidiano como el reloj directamente en un símbolo de lujo y estatus.

Hay muchos casos de éxito en diferentes sectores que nos dicen que se puede emplear el cambio a nuestro favor para generar oportunidades, ante estos cambios lo único que no se debe hacer es permanecer inmóvil bajo el paraguas esperando a que la tormenta escampe porque no estamos ante una lluvia de media hora sino ante auténticos diluvios universales, por suerte aún estamos a tiempo de correr y construir nuestras arcas.

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ThinkNet Consultora Estratégica